La palabra que rompe el silencio
La palabra que rompe el silencio
Esta semana, los pasillos del IES Diego Tortosa se han llenado no solo de las voces de nuestros alumnos, participando en actividades, lecturas y reflexiones, sino también de las voces de aquellas mujeres escritoras que durante siglos fueron silenciadas, apartadas de los libros, las bibliotecas y la historia.
Con motivo de la Semana de las Escritoras, nuestro centro ha rendido homenaje a todas esas autoras que, pese a la censura, la invisibilidad o el desprecio, se atrevieron a escribir. Mujeres que, en muchos casos, escribían en la sombra, bajo seudónimos o escondiendo su talento por miedo al juicio de una sociedad que no las quería libres, ni pensantes, ni críticas.
Gracias a las actividades organizadas —lecturas colectivas, exposiciones, análisis de textos y charlas— hemos podido acercarnos no solo a sus obras, sino también a sus luchas. Hemos leído con otros ojos a Emilia Pardo Bazán, a Alfonsina Storni, a Carmen Laforet, a Rosalía de Castro, y a tantas otras que, con su pluma, abrieron caminos por los que hoy podemos transitar con libertad.
Pero esta semana ha sido mucho más que un simple repaso literario. Ha sido un acto de justicia. Porque recordar a las escritoras silenciadas no es solo mirar al pasado, sino también reconocer que aún hoy queda camino por recorrer. Hoy, por fin, muchas mujeres pueden escribir en libertad. Pueden contar su historia, opinar, denunciar, imaginar mundos, y ocupar el espacio que siempre les perteneció en la literatura.
Sin embargo, esa libertad también implica responsabilidad: la de leerlas, valorarlas y compartir su legado. Porque cuando leemos a una escritora, no solo disfrutamos de su talento; también ayudamos a que su voz no se apague.
Desde el IES Diego Tortosa, esta semana hemos demostrado que la palabra puede ser resistencia, memoria y futuro. Y que nuestras aulas también pueden ser trincheras de cultura, donde cada letra escrita por una mujer cuenta. Y cuenta mucho.

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